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Fundación de Guadalajara

escudo-guadalajara

Escudo de Guadalajara (América) otorgado por el Rey de España Carlos V (1539) tres años antes de su asentamiento final.

El escudo de la ciudad tiene dos leones puestos en salto, apoyadas las manos en un pino de oro realzado de verde. En campo azul está limitado por una orla con siete aspas rojas en campo de oro; el timbre es un yelmo cerrado, y la divisa, una bandera colorada con una cruz de Jerusalén, en una lanza, con lambrequines. En la heráldica, los leones significan espíritu guerrero; el pino, perseverancia; las aspas, la victoria; la lanza, fortaleza con prudencia; la cruz, la defensa y la práctica del cristianismo, y el yelmo, el triunfo en los combates.

Después de la conquista de Meshico-Tenochtitlan, los demás reinos  indígenas de lo que hoy es México, no opusieron la misma resistencia que el Imperio Azteca por lo que los españoles no tuvieron tantas dificultades en comenzar a extender sus dominios e ir cohesionando todas esas naciones en una sola entidad política: la Nueva España.

fundacion-guadalajaraSin embargo, la inmensidad del territorio dificultaba una buena organización de conquistas y fundaciones de nuevas poblaciones españolas.

Ante tantos territorios a la vista y la posibilidad de encontrar riquezas similares a las del Imperio Azteca, algunos allegados a Cortés e incluso algunos enemigos de él se alejaron del centro de la Nueva España para iniciar sus propias colonizaciones de manera que Cortés no pudiera ejercer control sobre ellos.

El río dividió la ciudad en dos desde su fundación: los españoles y fundadores de la Ciudad de México del lado Poniente y los indígenas del Oriente. La razón: el temor al ataque de los indígenas.

En aquélla época, altamente influenciada por las novelas de Caballería, la imaginación superaba con mucho a la realidad.

En la imaginación de la gente existían en las tierras Americanas ciudades de Oro y riquezas abundantes, como la ciudad mágica de Quiriva en lo que más tarde sería Nuevo México.

Las noticias de la grandiosa epopeya de Cortés (conquistar a millones de personas de distintas naciones con solo 300 soldados) hizo que se creara a su alrededor una fama inmensa que causó envidias. Muchos desearon que el poder de Cortés no creciera demasiado.

El propio Rey Carlos V limitó los poderes que Cortés tendría en las tierras conquistadas.

Uno de esos personajes fue Nuño Beltrán de Guzmán, quien promovió en España que una Junta Gubernativa sustituyera a Cortés en el poder, por lo que el Rey le encargó dejar en claro que el soberano de las tierras conquistadas era Carlos V y no Cortés.

Como su enemigo declarado, Nuño Beltrán decidió ampliar sus dominios por lo que organizó una exploración a los actuales estados de Nayarit, Jalisco, Colima, Aguascalientes y parte de Sinaloa, Zacatecas y San Luis Potosí.

A su paso por esas poblaciones solo quedó desolación pues después de apropiarse del maíz, arrasaba las poblaciones y torturaba a los caciques con la idea de descubrir las ‘riquezas escondidas’ en los reinos conquistados.

El famoso cacique Michoacano Caltzontzin lo recibió en paz, con tejos de oro y plata así como guerreros y provisiones. Sin embargo Nuño de Guzmán lo hizo torturar y terminó matándolo.

hernan-cortesHernán Cortés (izq.) La magnitud de la hazaña de Cortés y su legado para España tuvo que ser eclipsada por el Rey. La fundación de Guadalajara tiene una relación directa en esta relación política. Un tercero, como Nuño de Guzmán, colonizó un territorio ya explorado por Cortés. Derecha: dominios Españoles de Carlos V en Europa durante su reinado.

Las quejas de sus “métodos de conquista” fueron conocidas en España, por lo cual la Corona mandó a llevarlo a España en donde fue preso con grilletes muriendo en prisión en 1544.

Nuño de Guzmán había bautizado a la región como “Conquista del Espíritu Santo de la Mayor España”, sin embargo Carlos V ordenó cambiarlo por el de ‘Reino de la Nueva Galicia’ (1531) y solicitó se fundase una ciudad con el nombre de Santiago de Compostela como capital (Santiago de Compostela es la capital histórica de la provincia de Galicia, España).

Esa capital fue fundada y aún hoy mantiene su nombre en el actual estado de Nayarit.

Ante el encarcelamiento de Nuño de Guzmán, uno de sus lugartenientes, el Vasco Cristóbal de Oñate tomó la estafeta del conquistador y continuó con métodos pacíficos la formación de Nueva Galicia.

Guadalajara, fue fundada en 4 ocasiones, la primera de ellas por el propio Nuño de Guzmán. Como él era originario de Guadalajara, Castilla, España, decidió bautizar a la ciudad con ese nombre.

Al poco tiempo el asentamiento cambió de Nochistlán (Zacatecas) a Tonalá en donde Cristóbal de Oñate se convirtió en ‘Marqués de Tonalá’.

Dos años más tarde, Guadalajara se ‘mudó’ a Tlacotán (1535) pero los constantes ataques de los indígenas (en uno de los cuales murió el conquistador de Tenochtitlán Pedro de Alvarado) urgieron a moverla nuevamente.

Los 63 españoles sobrevivientes de la masacre y los indígenas del Valle de México que siempre los acompañaban, se asentaron finalmente en el Valle de Atemajac, fundando Guadalajara al poniente del río que llamaría San Juan de Dios (precisamente en la parte posterior del actual Teatro Degollado).

Así, los fundadores y primeros habitantes de Guadalajara fueron 63 españoles y unos 200 indígenas de la Ciudad de México.

Como era costumbre en todas las fundaciones de sus poblaciones americanas, los españoles hicieron el trazo de las calles de Guadalajara de forma rectangular.

Debido al temor que les habían causado los ataques de los indígenas en las fundaciones anteriores, se determinó establecer la ciudad en dos partes: Guadalajara se establecería al poniente del Río San Juan de Dios y los indígenas se instalarían al Oriente, en los barrios de Analco y San Juan de Dios.

Pero había una salvedad: un barrio indígena quedaría al poniente, al igual que Guadalajara: el barrio de Mexicaltzingo o Mexiquito.

En él se establecerían los indígenas de la Ciudad de México, aliados de los españoles y que cargaron con lo más pesado de las 4 fundaciones así como de la defensa de Guadalajara ante los constantes ataques de los indígenas de la región.

Mexicaltzingo tomaría el nombre de la población indígena homónima del Valle de México al sur del gran Lago de Texcoco.

Además, los españoles los consideraban indígenas ‘ya civilizados’ por lo que servirían de ejemplo a los que se asentaban al Oriente del Río San Juan de Dios.

Vista de Oriente hacia el Centro con el río San Juan de Dios en primer plano. Derecha: monasterio de San Francisco el cual delimitaba la puerta sur de acceso a Guadalajara.

La plaza principal de la ciudad se estableció en el lote que hoy ocupa el Teatro Degollado; la plaza de armas actual (la que está frente al Palacio de Gobierno del Estado) es posterior.

El correr de los siglos destruyó una gran parte de la memoria arquitectónica de Guadalajara.

Posiblemente la más destructiva fue la ordenada por el Gobernador González Gallo quien con la idea de ‘modernizar’ el centro de Guadalajara, mandó destruir casi 1 km. de construcciones a lo largo de la actual Avenida Fray Antonio Alcalde.

Hasta los años 1940s Guadalajara solo contaba con la Plaza que está frente al Palacio de Gobierno.

La picota de la destrucción alcanzó 3 manzanas completas más, para establecer la Plaza Guadalajara (frente a la Catedral), la Plaza de la Liberación (frente al Degollado) y la Rotonda de los Jaliscienses ilustres, en donde se destruyeron el Templo de la Soledad y el edificio de correos.

Una gran parte de la riqueza colonial de Guadalajara fue destruida en los años 1940s y 1950.

En ‘recompensa’ la ciudad le otorgó el nombre de una importante Avenida a este Gobernador.

Años 1930. Los portales frente al kiosco así como las construcciones frente a las torres de la Catedral son apenas unos ejemplos de la destrucción que sufrió Guadalajara a manos del Gobernador González Gallo, cuyo objeto era ‘modernizarla’.

A los pocos años de su fundación, la posición geográfica de Guadalajara le permitió crecer y desarrollarse mucho más que la capital original de la Nueva Galicia, la población de Compostela (hoy en Nayarit). Alrededor de 1561, 19 años después de su fundación, se decidió mudar la capital del Reino de la Nueva Galicia de Compostela a Guadalajara.

A partir de entonces, Guadalajara se consolidó como una de las ciudades más importantes de la Nueva España y, con su marcada influencia española más su matiz autóctono americano, conformó la estampa del Novohispano y más tarde del mexicano con símbolos tan importantes como el charro y el Tequila.

Guadalajara consolidó la riqueza agrícola de sus alrededores; la Nueva Galicia atrajo a inmigrantes Españoles al igual que la zona del Bajío.

Los Altos de Jalisco, entre otras zonas de la Provincia Neo Gallega, se pobló de Españoles quienes desarrollaron la región desde el punto de vista agrícola y conformaron junto con El Bajío el ‘granero de México’ hasta mediados del siglo 20.

Origen de la palabra tapatío. 

Aunque no existe una certeza absoluta, el origen de la palabra ‘tapatío’ tendría una relación directa con los 3 barrios indígenas de la ciudad: San Juan de Dios, Mexicaltzingo o Mexiquito y Analco.

El traje de charro, es la vestimenta de los hacendados Españoles quienes basaron la prosperidad de la Nueva Galicia en la agricultura.

La propia palabra ‘Tapatíotl’ está relacionada con el número 3, por lo que cuando los indígenas de los barrios y la periferia de Guadalajara, hacían tianguis al menos una vez por semana, se referían a tal hecho como “vamos al Tapatío”, queriendo decir que iban a comerciar a los 3 barrios indígenas de la ciudad.

Así, comenzó a hacerse costumbre asociar a los 3 barrios indígenas de Guadalajara, con la palabra ‘Tapatíotl’, la cual derivaría en ‘Tapatío’.

La influencia Náhuatl (Azteca) en esta zona de la Nueva Galicia era evidente al menos en cuanto a los nombres otorgados a varias fundaciones.

Analco significa en Náhuatl “al otro lado del río”.

charro

Igualmente Jalisco y Mexicaltzingo son palabras de origen Náhuatl al igual que otras decenas de poblaciones de la región.

Así pues, el hostil entorno indígena del Valle de Atemajac, no había influido en los nombres de la ciudad y la región.

Guadalajara es una palabra Árabe que significa ‘río entre piedras’ (Guadi-al-hidjara, que son las mismas raíces de Guadalupe, Guadalquivir, Guadiana de España).

San Juan de Dios, palabras Castellanas.

Analco, Mexicaltzingo y Jalisco, expresiones Náhuatls (el primer nombre Jalisco se le dio a la población de Xalisco, actualmente en Nayarit).

La palabra ‘charro’ proviene del Vasco ‘zar’ que en ese idioma se pronuncia ‘charro’.

El traje charro Español es una mezcla del traje Andaluz con el traje Vasco con los que se intentaba imitar a la nobleza Europea.

En la Nueva España se le enriqueció especialmente con las botonaduras de plata y en ocasiones de oro y diferencias en el corte y el sombrero.

 

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